500 años de farmacia en Puerto Rico

500 años de farmacia en Puerto RicoYa van 500 años desde que se estableció aquella primera botica puertorriqueña, muy probablemente en un hospitalillo que sirvió a la milicia, en Caparra.

Lo que nadie imaginaba hasta hace una década es que el primer boticario que llegó a Puerto Rico con la encomienda oficial del Rey de España de establecer la botica, Don Hernando de Torres, proveniente de Sevilla, además de ser pionero aquí, fundó la que hasta hoy se registra como la primera farmacia de América, un 12 de octubre de 1512. Así lo consigna en su investigación más reciente la Dra. Sandra Fábregas, quien publicó también en 2003 el libro “ La institucionalización de la farmacia en Puerto Rico” , el cual requirió que hurgara en los documentos del Archivo General de Indias en Sevilla sobre las incidencias de la colonización española en la isla. Es el primer libro publicado sobre la historia de la farmacia en Puerto Rico.

Inevitablemente, hablar de la historia de la farmacia es hablar de la historia del país. “ La farmacia en Puerto Rico es un patrimonio. Se han hecho unos esfuerzos concertados para conservar esa historia. Mi aportación real en el libro es descubrir todo lo que pasaba en el Hospital de La Concepción y su botica, y haber establecido de forma definitiva detalles de ese primer boticario, como sus funciones y su cargamento de medicamentos. En este Hospital se ubicó lo que sería la Botica Real en 1782, la cual estuvo originalmente ubicada en el Hospital Real de Santiago fundado en 1767 y cuyo primer Boticario fue Don Francisco Marchillat, proveniente de Barcelona” , menciona Fábregas.

España en Puerto Rico

Poco se sabe sobre el choque cultural que hubo cuando los colonizadores españoles se impusieron sobre los indígenas desde el punto de vista de la medicina, señala Fábregas. “ Cuando los españoles arribaron a las playas del Boriquén ya vieron que el ‘ bohique ’ desempeñaba el papel de ‘médico-farmacéutico’ , religioso y de hechicero” , apunta por su parte Antonio Ramos Carrillo, en su artículo titulado “La influencia española en la historia de la farmacia en Puerto Rico y comparativa a la realidad actual farmacéutica puertorriqueña” . Añade Ramos que “ empleaban masajes, baños de agua fría, invocaciones al ‘cemí ’ que era una deidad indígena, fumigaciones de tabaco, ayunos y purgas” .

La doctora Fábregas explica que: “ Sobre la farmacopea natural de nosotros, hay que seguir indagando un poco más para ver como fue que evolucionó. No se sabe mucho. Además, hay una brecha entre la farmacia del siglo 16 y siglo 18. Es poco lo que sabemos. Sí sabemos que los conventos tenían farmacias y que se preparaban medicinas ahí. Especialmente los dominicos. Habría que ver si conservan alguna documentación para ver alguna influencia indígena. Habría que revisar los documentos oficiales de los conventos, y las listas de medicamentos, que nos deben decir algo, si se conservan” .

“ Era práctica de los españoles dotar a cada nuevo pueblo que se fundara en América, de un hospital, médicos, cirujanos y boticarios, para lo cual había que importar a esos profesionales de España” , relata en su escrito Ramos Carrillo.

500 años de farmacia en Puerto Rico“ El inventario manejado directamente por Hernando de Torres en Puerto Rico contiene más de 90 artículos que incluyen materiales para muebles construidos para la botica, aperos, libros y diferentes tipos de sustancias en diversas formas de dosificación, aparatos de farmacia y libros. Con Hernando también llegó un asistente” , revela Fábregas en su investigación.

Pero el detalle con el que la experta describe a ese primer boticario nos muestra mucho de lo que era un profesional de la época. “ Él tenía que saber leer y escribir, saber leer y escribir en latín, y tener un conocimiento profundo de la propiedades medicinales de varios cientos de plantas, muchos animales, y un buen número de minerales. Además de este conocimiento teórico, Hernando probablemente conocía las obras de farmacéuticos contemporáneos, el canon europeo de los productos naturales y los textos médicos, y de publicaciones sobre la química y la botánica. Su educación práctica venía de entrenamiento en el trabajo a través de un aprendizaje de cuatro años con un profesional boticario, sirviendo a clientes, despacho de medicamentos, preparar y surtir recetas y aprender a manejar los libros de contabilidad” .

El boticario del siglo 18 tenía sus funciones bien definidas. Había 12 artículos en los que se definían las funciones del mismo, como por ejemplo, exigir al médico las medicinas que usan los pacientes, aspectos éticos como el acceso rápido de los medicamentos para los pacientes, tener la botica provista de todas las medicinas, tanto simples como compuestas, reponer las  que se fueran consumiendo, y vigi-lar porque no se despacharan medicamentos por practicantes, entre otras. “ Tenían su hoja de deberes. Ya ahí se establecían muchas de las funciones que todavía hoy día hace el farmacéutico, incluyendo aspectos éticos” . abunda Fábregas.

“ El boticario era una ocupación, digamos, no profesional. Para ese tiempo, la medicina estaba atrasada. No habían universidades. El término farmacia se empieza a usar a mediados del siglo 19 en Puerto Rico, y tiene una connotación de profesionalización” , explica Fábregas.

La doctora usa una anécdota para explicar la rigurosidad bajo la cual operaban estos profesionales. “ Antes de 1839, los farmacéuticos que querían trabajar aquí tenían que presentar sus credenciales. A Puerto Rico mandaban a los mejores boticarios y a los mejores médicos físicos. Luego llegó la Real Subdelegación, que empieza a funcionar en el 1842 realmente. De 1836, pude estudiar un caso paradigmático de todo lo que se le pedía a los farmacéuticos, y es el caso de un venezolano que vino a trabajar a Mayagüez, Marcelino Ramírez. Es un caso interesante porque te da idea de la rigurosidad que tenía el gobierno para permitir que un farmacéutico ejerciera. Había conciencia de lo que era proteger la salud pública” .

“ Ya vemos como el sistema sanitario a finales del 18, se empieza a estructurar. Se comienza a establecer legislación. Pasó bastante tiempo, hasta el siglo 19, cuando se fundó la Real Subdelegación de Farmacia, y hacían las veces de inspectores, educadores, reguladores. Así fue como se graduaron mas de 300 farmacéuticos” , menciona.

Mientras que Ramos Carrillo amplía sobre este aspecto de la profesionalización. “ Las primeras cátedras de farmacia, medicina y cirugía en Puerto Rico, se debieron al empuje del Doctor Don José Espaillat, médico y cirujano y director del Hospital de la Concepción de San Juan, quien remitió a S.M. el Rey de España una solicitud para que se tomaran medidas para proveer a la Isla de profesionales instruidos, entre las que aludía el establecimiento de una Sociedad Médica y cátedras de medicina, cirugía y farmacia. El Cabildo de San Juan se reunió el 16 de octubre de 1820 y se crearon prontamente cátedras de medicina, cirugía y farmacia en el Hospital de la Concepción, las cuales se pusieron bajo la dirección del Dr. Espaillat” .

¿Y cómo eran esas primeras boticas? Fábregas comenta que eran bien parecidas a las farmacias árabes. “ Hay una influencia bien fuerte de la cultura árabe. Existían los morteros de metal, los potes, espátulas y otros artefactos propios de farmacia, una escala, cristalería y frascos de porcelana, así como medidas para jarabes, aceites y ungüentos. Se veían líquidos color verde, rojos, para darle vistosidad. También había carteles anunciando, por ejemplo, Agua de Vichy, pastillas del doctor Andréu, etcétera. Suponemos que la botica fundada en Puerto Rico fue similar a las establecidas en el sur de España en el siglo XVI, por ejemplo, en Granada” .

500 años de farmacia en Puerto Rico¿Farmacia y política?

La farmacia era como una universidad. Era la tertulia. Así lo detalla la experta. “ La tertulia se dio en Puerto Rico en momentos de mucha efervescencia política y cuando no se podía lograr acceso a libros y periódicos, el farmacéutico, por su cultura, era una persona que le informaba a los clientes sobre los eventos mundiales. El farmacéutico tenía la información mas reciente a nivel internacional y local. Se convirtió en un lugar para el diálogo intelectual y sobre lo político, y la cultura. En las urbes, la tertulia de las farmacias era más de carácter político; en los pueblos era cultural. La farmacia era el lugar de encuentro de todos para todos. Ahí se resolvían los problemas de la comunidad” .

“ Se volvieron tan famosas esas tertulias que se denunciaba al farmacéutico porque se convertían en situaciones de poder, en contra del pensamiento del gobierno de turno. Se empezaron a crear los fundamentos de los nuevos partidos políticos en las farmacias. Muchos farmacéuticos se metieron en política. El mismo pueblo terminaba pidiéndoles a ellos que lo hicieran. Esto pasó con gente como el Licenciado Guillermety, que era dueño de una pequeña botica en el local que hoy ocupa la Puerto Rico Drug en el Viejo San Juan” , observa Fábregas. Se cree que este fue el primer lugar de tertulia política.

Los líderes  políticos  que asistían a la tertulia casi siempre pertenecían al partido político en que militaba el dueño de la farmacia y ese solía ser, además de anfitrión, participante activo de los debates y planteamientos. “ Se mencionan más de 50 nombres de farmacéuticos que han ocupado puestos de importancia en la política puertorriqueña. Especial mención merece el caso del farmacéutico de Ponce llamado Don Juan Bautista Arrillaga Roque, brillante defensor de los derechos de los puertorriqueños, sobre todo en la época del gobernador Palacios, amén de que empleó sus años de juventud denunciando ante el Gobierno peninsular los constantes atropellos que los españoles cometían contra los puertorriqueños. Fue precisamente por esas denuncias que la Corona Española destituyó al Gobernador Palacios” , plantea Fábregas.

Reconocidos escritores e historiadores puertorriqueños concuerdan en que estas tertulias fueron factor de vital importancia para que entre los jóvenes se cultivaran actitudes de avanzada y diversos conocimientos.

Dice Ramos Carrillo que “ muchos fueron significativos y distinguidos integrantes de la sociedad puertorriqueña. Por ejemplo el músico Jesús Escobar, los literatos José de Jesús Domínguez y Luis A. Torregrosa, los políticos Pedro Monclova, Rafael Arrillaga, Alfonso Félix Simplicio y Lucas Luis Vélez, o los alcaldes Carlos Encarnación, Celestino López Pérez y Antonio Ruiz López” .

La segunda invasión cambia el panorama

En el prólogo del libro de la doctora Fábregas, Don Ricardo Alegría menciona que “ a finales del siglo XIX, con motivo de la guerra hispano-americana, Puerto Rico fue invadido por las tropas estadounidenses y España se vio obligada a ceder la soberanía de la Isla a los Estados Unidos lo cual, inevitablemente, influyó en la farmacia, sus estudios y la función que los farmacéuticos puertorriqueños ejercen en la sociedad” .

Y es que “ bajo Estados Unidos, cambia totalmente el panorama de la farmacia a uno comercial y técnico. Ese aspecto romántico y profesional, comenzó a desaparecer. Aquí adoptamos casi cien por cien el modelo norteamericano. El cambio tiene que haber sido terrible. Todo fue diferente. El origen de la farmacia británica, que es a su vez el de la farmacia norteamericana, es bien diferente al español” . Por ejemplo, a diferencia de los currículos norteamericanos, en el currículo educativo bajo el dominio español se incluían materias de las artes liberales, apunta la experta. “ La explicación histórica es que la medicina empieza a desarrollarse aceleradamente a finales del siglo 19, y se le da énfasis a lo técnico y científico” , aclara.

Queda por escribirse la historia contemporánea de la farmacia puertorriqueña. Sin embargo, el investigador Ramos Carrillo levanta una voz de alerta sobre el futuro. “ Tras la guerra hispanoamericana y, con el tiempo, el sector de farmacias se ha tornado en uno muy competitivo. Hoy día se enseñorean en Puerto Rico las grandes cadenas como Walgreens y CVS, donde se venden también artículos de decoración, comestibles, efectos escolares y electrónicos, entre otras cosas” .