Polifarmacia: una práctica común, peligrosa en la tercera edad

Polifarmacia: una práctica común, peligrosa en la tercera edadSi usted es mayor de 65 años y consume más de tres medicamentos al día, sean o no recetados, está incurriendo en polifarmacia, como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta práctica incluye hasta los remedios naturales y no se limita a Puerto Rico, ya que está generalizada, particularmente entre la población de adultos mayores, como resultado de la combinación de factores tales como cambios fisiológicos propios de la edad, circunstancias sociales, alta incidencia y riesgo de padecer enfermedades crónicas y degenerativas.

Al abordar el tema en una entrevista con El Botiquín, la doctora Nirzka M. Labault Cabeza, catedrática asociada del Programa de Gerontología del Departamento de Desarrollo Humano de la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, planteó que el problema se agrava debido a que estas personas visitan a más de un médico y a más de una farmacia, sin informar a unos y otros.

“En Puerto Rico, datos revelan que, en promedio, las personas de 65 años y más toman 3.6 medicamentos recetados por un médico; y al hacer una diferenciación por género, son las mujeres quienes ingieren mayor cantidad. Igualmente, los datos revelaron que aproximadamente el 33% de los adultos mayores consume medicamentos no recetados” , señaló la experta.

Pero, la doctora Labault, una farmacéutica especializada en gerontología, dijo que la situación no tiene relación alguna con el número de pacientes que pueda tener un médico, ya que en cada visita médica el paciente es evaluado a base del historial que ha sido creado por el proveedor de servicios. Incluso, agregó, los planes  Medicare Advantage requieren que los médicos primarios llenen una hoja que recoge el perfil de cada paciente, en la que se incluyen diagnósticos y terapias, entre otra información.

¿Existen estadísticas que reflejen cuánto se practica la polifarmacia y cómo afecta negativamente a los pacientes? O sea, ¿podemos medir, en cifras, el daño que causa esta práctica en Puerto Rico?

En Puerto Rico, la evidencia empírica relacionada a este tema ha sido poco exhaustiva y no necesariamente dirigida a realizar análisis de posibles interacciones de medicamentos y efectos no deseados. Se ha dirigido en su mayoría a solicitar el número de medicamentos que toman para cada condición que padecen.

“ Ahora bien, todos concurren en que las personas de mayor edad consumen en promedio de 3.6 a cuatro medicamentos recetados; y que este consumo es mayor en los grupos de edad de 75 o más” , agregó.

Entre los estudios realizados mencionó el denominado “Puerto Rican Elderly Health Conditions” , con datos del 2002-2003, y otro conocido como “Oliver y colegas” (de 1999) en la Región Universitaria de Salud de Puerto Rico, que encontró que el 70% de los encuestados tomaba al menos un medicamento recetado y que de ese total, el 10% tomaba seis medicamentos o más.

También aludió a un estudio realizado por ella y otros colegas en el 2005, con una muestra en una égida del área metropolitana, que realizó análisis de interacción de medicamentos y encontró que las personas de edad avanzada tienen poco conocimiento de lo que significa polifarmacia y de las implicaciones de tomar muchos medicamentos simultáneamente. “Se observó que existía duplicidad de terapia y todo tipo de interacción de medicamentos en esta muestra” , acotó.

Polifarmacia: una práctica común, peligrosa en la tercera edad¿Cuán educados están los médicos para prevenir efectos negativos a causa de la interacción de medicamentos?

Los profesionales de la salud, particularmente los médicos, el personal de enfermería y los farmacéuticos, reciben educación en sus respectivos currículos académicos durante su formación como profesionales de la salud en torno a terapias de cada grupo dentro de la población. Igualmente, una vez se convierten en profesionales debidamente licenciados y acreditados dentro de sus respectivas profesiones, les es requerido mantenerse al día en las tendencias de nuevas terapias para el manejo de las distintas condiciones que aquejan a los distintos grupos poblacionales y posibles situaciones de efectos no deseados y/o interacciones entre los medicamentos recetados y no recetados según las distintas condiciones. Por todo lo cual, están debidamente educados en este renglón.

Importante crear un perfil del paciente

En cuanto a qué medidas pueden tomar los profesionales para evitar la interacción de medicamentos en los pacientes, Labault dijo que es responsabilidad del farmacéutico crear un perfil farmacológico adecuado de cada cliente/paciente, mediante la identificación de los fármacos que producen efectos potencialmente útiles para su paciente, y poder detectar posibles interacciones y/o efectos no deseados con la terapia de éstos.

El    médico, en tanto, tiene la responsabili-dad de establecer la terapia a recetar tomando en cuenta criterios de eficacia, seguridad, conveniencia y costos del tratamiento, indicó. “Solo cuando tengamos pleno conocimiento de los pro y contra de nuestras terapias de medicamentos como consecuencia de nuestras condiciones estamos en mejor posición para formar parte del equipo de trabajo en torno a nuestra salud física y mental” .

No obstante, observó que el paciente también tiene la responsabilidad de educarse y de mantenerse informado.¿Se educa a la comunidad, sobre todo a los ancianos, sobre los peligros de combinar tanto medicamento recetado?

Se hacen esfuerzos, pero a mi juicio de forma desarticulada que han resultado ser no necesariamente los más efectivos. No podemos limitar la educación a las ferias de salud o a la entrega de folletos y/o información sobre los medicamentos al momento de entregar éstos al cliente. Tampoco debemos limitar la entrevista en las oficinas médicas a observar los niveles obtenidos en las pruebas de laboratorio, que aunque forman parte de los indicadores de cómo está trabajando la terapia, no son los únicos que afectan la misma y por ende la salud de las personas.

“Igualmente, los profesionales de la salud tenemos que concienciarnos de que cada generación/cohorte es distinta, por lo que hay que establecer estrategias acorde a cada uno de forma que entiendan, asimilen y pongan en práctica lo aprendido, en este caso lo relacionado a sus condiciones de salud y terapias relacionadas” , subrayó la doctora Labault.

Los planes médicos llevan un control de los medicamentos recetados a sus clientes-pacientes. Pero, ¿se usa este control para prevenir la interacción negativa entre medicamentos o solo para medir costos?

Para ambas cosas. Farmacéutico y médico deben estar alerta.

En cuanto al rol de las farmacias respecto a la práctica de polifarmacia, la doctora Labault dijo que el farmacéutico, al detectar la posibilidad de interacción de medicamentos y/o efectos no deseados en determinado paciente, “tiene la obligación de contactar al médico de forma que pueda solucionarse la situación y prevenir así cualquier tipo de interacción con posibles efectos secundarios” . 

Recalcó que el problema estriba en que las personas, en forma habitual, visitan a más de un médico y/o llevan sus recetas a diferentes farmacias para que se les despachen sus medicamentos. “Y los profesionales de la salud no necesariamente obtienen estos datos para poder incluso compartirlos entre sí. Esto empeora aún más el problema de la polifarmacia” ,    añadió.

Polifarmacia: una práctica común, peligrosa en la tercera edadLa gerontóloga  confía en que la implantación del  expediente  médico electrónico sirva para  contrarrestar esta práctica. “Definitivamente, una vez se haya implantado el expediente médico electrónico será posible detectar cualquier duplicidad, etcétera, en la terapia a tiempo y evitará muchas complicaciones que hasta ahora han ocurrido. Cada visita por parte del paciente se reflejara inmediatamente en el expediente” ,  explicó.

Si sabemos que la prevención ayuda a la salud, y que el ejercicio y una dieta adecuada pueden evitar enfermedades, sobre todo cuando nos hacemos viejos, ¿por qué sigue siendo la medicación la solución más común?

La medicación no es la solución más común. En todo tratamiento médico, y particularmente con muchas de las condiciones que padecen los seres humanos, como lo son la hipertensión y la diabetes, se sigue un protocolo/tratamiento  escalonado. Por lo general, el mismo se comienza con dieta y ejercicio; de no verse resultados deseados, se inserta entonces la terapia de medicamentos básica y según responda o no el paciente, se van añadiendo otros medicamentos en la terapia de forma que la combinación logre el efecto deseado en el paciente.

Hizo énfasis en que nuestra vejez dependerá en un 50% en estilos de vida saludable [higiene, dieta, ejercicio, etc.], no en medicamentos.

¿Habría algún problema ético con no darle medicamento a un paciente con niveles altos de glucosa si el médico sabe que caminando y comiendo adecuadamente va a obtener los mismos niveles normales que pueden alcanzarse con la medicina?

Entiendo que en efecto habría un dilema ético de no hacerlo; sin embargo, lo que está ocurriendo es que más médicos están integrando la medicina alterna como complemento de las terapias establecidas para las condiciones de los pacientes. En muchos casos, resulta positiva la combinación de ambos tipos de terapias.

¿Cuáles son las enfermedades y/o condiciones más comunes en las personas mayores que usualmente se tratan con medicamentos recetados?

Según el Estudio Continuo de Salud para los municipios de Puerto Rico, realizado en el 2004, las principales condiciones de salud en las personas de edad avanzada (de 65 años o más) son: hipertensión (44%); artritis y reumatismo (26.9%); diabetes (23%); trastornos de lipoproteínas (18%); problemas circulatorios (11.5%); osteoporosis (10.8%); asma (8.4%); cataratas (5 %); hipertiroidismo (4.3%); gastritis (4.2%); sinusitis crónica (3.8%); y glaucoma (3.7%).

¿Cómo sabe el médico que su paciente de hipertensión es también paciente de diabetes de otro médico? ¿Se toma eso en cuenta a la hora de recetar?

Muchas personas se atienden con un médico internista como su médico primario; otros tienen a un médico de familia o generalista como proveedor primario. Este, ya sea de familia, generalista o internista, debe realizar las pruebas de rigurosidad anualmente; y es responsable de recoger la información de cada paciente, por lo que en efecto estará informado. Siempre y cuando exista una clara y completa comunicación entre médico, farmacéutico y paciente, no debe existir problemas de este tipo y, de haberlos, son detectados a tiempo.