De La Perla a Fortaleza: la histórica botica Puerto Rico Drug

De La Perla a Fortaleza: la histórica botica Puerto Rico DrugAníbal Amador decidió no hacerse farmacéutico porque detestaba envasar y etiquetar los potes de medicina en la trastienda de la Farmacia Amador de Camuy propiedad de su padre. Lo que no imaginaba es que con los años se convertiría en el dueño de la botica más antigua de Puerto Rico: la Puerto Rico Drug, un espacio donde se ha escrito parte de la historia de este país.

“Yo empecé a estudiar farmacia y después cambié a administración comercial. El cuento es que mi papá nos obligaba a ir a la trastienda, todo se preparaba en la trastienda de la farmacia. Se envasaba el creso, aguarrás, alcohol, aceite de almendras, espíritu de anís, todo venía en grandes cantidades. En la trastienda había que envasarlo y yo lo odiaba porque desde chiquito me metían allí a trabajar. Parece que eso me trabajó y dije no voy a estudiar farmacia” , cuenta Amador.

Sin embargo, cuando su padre se retiró del negocio familiar en el año 1966 él estuvo en primera fila. Reorganizó la administración, que era su especialidad, obtuvo mediante compra las acciones de hermanos y empleados. Compró el edificio y comenzó la primera de tres restauraciones que ha realizado en el emblemático edificio frente a la Plaza de Armas.

No es para menos, Amador sabe que el suyo es un negocio con mucha historia. Tiene 162 años. Su padre, don Esteban Amador González, fundador del Colegio de Farmacéuticos de Puerto Rico y de la Asociación Dueños de Farmacia, hoy Asociación Farmacias de Comunidad, compró una farmacia centenaria en el año 1950.

En 1850, don Tomás Babel, un botánico y farmacéutico de intachable reputación académica estableció en ese edificio la Botica de Babel, la primera farmacia de Puerto Rico. Siempre fue mucho más que una botica. Fue el más importante centro de reuniones de índole científica, política, y filosófica en las que participaban contertulios de la talla de José Celso Barbosa y Luis Muñoz Rivera, entre muchos otros.

De La Perla a Fortaleza: la histórica botica Puerto Rico DrugEn esa farmacia, dice Amador se conjugaron “los fundamentos del Partido Liberal Reformista en 1870, del Partido Autonomista Puertorriqueño en 1887 y del Partido Republicano Puertorriqueño en 1899. El cambio de soberanía que produjo la Guerra Hispanoamericana provocó múltiples encuentros en los que se pactaban acuerdos políticos” .

Cuando la armada estadounidense bombardeó la ciudad de San Juan en mayo de 1898, la Puerto Rico Drug, entonces Farmacia Guillermety sirvió de hospitalillo de primeros auxilios para los combatientes que enfrentaron al poderoso ejército. Don Fidel Guillermety era el dueño. Era farmacéutico y se le daban muy bien la medicina y la política.

Todos los tertulianos iban a la Fuente de Soda de la farmacia, una especie de cafetería que funcionó hasta los años 80 y de la que en su tiempo también era asiduo Genaro Gautier el esposo de la alcaldesa Felisa Rincón.

Después de algunos tropiezos económicos la farmacia tuvo varios dueños. Pepín de Jesús, quien la adquirió en 1920, la perdió por su afición al juego. El banco la administró un tiempo antes de que la firma Englotaría Medicine Company y hasta las propias farmacias Moscoso se establecieran también allí.

En 1935, don José A. Luciano le cambió el nombre a Puerto Rico Drug. En 1950 don Esteban Amador se hizo cargo de la misma. Sin embargo, el sitio no fue su primera opción. Cuando cerró la farmacia de Camuy a don Esteban le interesaba instalarse en la farmacia del Professional Building de Santurce. Pero a última hora decidió mudarse al Viejo San Juan.

Hoy día no hay tertulias como las de antaño. Pero el lugar es un hervidero de gente variopinta. Residentes de la Perla y vecinos de San Juan se confunden con los miles de turistas que a diario llegan al lugar para comprar medicinas para el cuerpo y alguna que otra chuchería de la vasta oferta de mercancía.

De La Perla a Fortaleza: la histórica botica Puerto Rico Drug“Desde la Perla hasta Fortaleza tenemos todo tipo de cliente aquí, y el día que hay alguien inconforme me preocupo, trato de resolverlo. San Juan es una comunidad pequeña, nos conocemos, tenemos el record de todo el mundo y yo creo que estamos dando el mejor servicio, y eso es primordial aquí” , acotó.

El recetario, se ha modernizado y se ha digitalizado a partir de la llegada de Alejandro, uno de los hijos de Amador quien inyectó sangre nueva a la farmacia. Ahora es el matrimonio Amador-Rodríguez quien regenta el negocio. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas. La llegada de la cadena de farmacias estadounidense W al Viejo San Juan, le confrontó con la dura realidad de una feroz competencia a 20 adoquines de distancia.

Anticipando lo inevitable, Amador emprendió una impresionante remodelación y se pertrechó con mercancía variada. Estaba listo para la pelea. Durante un tiempo detuvo el establecimiento de su competencia gracias a la existencia de los Certificados de Necesidad y Conveniencia. En consecuencia su contrincante no pudo abrir su recetario.

“Se le ha hecho tarde a Walgreens, el tratar de establecer recetario en su farmacia, pues ha fallado y se le ha denegado en todos los foros en los que hemos debatido, estableciéndose un precedente en Puerto Rico por la lucha de las farmacias independientes de comunidad contra las cadenas poderosas” , ha dicho Amador. El caso a que hace referencia llegó hasta el Tribunal de Apelaciones de Boston. Basado en una doctrina estadounidense el tribunal eliminó los certificados de necesidad y conveniencia.

Lo que no ha cambiado en la farmacia es el servicio. La modernización no ha empañado la razón de ser de esta farmacia de la comunidad que sigue siendo un referente en la vida de los puertorriqueños, como atestigua la tarja donada por doña Pilar Barbosa, colocada en la fachada de la farmacia.

“Hemos mantenido el prestigio y el servicio que siempre ha tenido. Todavía aquí, si alguien necesita una pastilla de emergencia y no tiene con que pagar, se la damos y mañana me la pagas. Eso es lo que nosotros queremos mantener, el carácter de una verdadera farmacia de comunidad” , concluyó.

La farmacia tiene unos diez mil pies cuadrados de espacio de venta, y una plantilla de 25 empleados.