Farmacia El Tuque, símbolo del comercio responsable

Farmacia El Tuque, símbolo del comercio responsableA punto de cumplir su 24to aniversario, la Farmacia El Tuque se enorgullece de una trayectoria que le ha mantenido siempre cerca de la clientela de la Comunidad Canas de Ponce, que se compone de ocho de los sectores más empobrecidos de la ciudad señorial: El Tuque, Nueva Vida, Brisas del Caribe, Vistamar, Brisas del Mar, Las Batatas, Calizas y Punto Diamante.

 

Nilda Banchs, copropietaria junto a Nilda Gighliotty de la Farmacia El Tuque, apunta que se estima en más de 50 mil habitantes la población de la zona de El Tuque, y la suya es la única farmacia ubicada allí.

La farmacia original fue fundada en 1975 por la Familia Ruiz. Era también un negocio familiar. Luego pasó a manos de la Familia Orengo en los 80. Pero, ya para 1988, la farmacia estaba casi en quiebra.

“ Soy de Ponce. Conocía la comunidad; estudié siempre en la escuela pública, y compartía con la gente de El Tuque. Era una población aislada en ese momento. Sobre nuestros hombros estaba esa responsabilidad. Una de nuestras metas era la educación: automedicación, remedios caseros, higiene,… El Doctor Orengo me hizo un llamado para trabajar con él en la farmacia existente, pero yo quería ser dueña. Nilda, también; ella trabajaba en el departamento de cómputos en el Hospital San Cristóbal. Supimos que esa era nuestra primera responsabilidad social. Yo dije: ‘ Esta farmacia tenemos que rescatarla. Tenemos que hacerla funcionar’ . Yo me la imaginaba como iba a quedar cuando la remodeláramos. Ese trasfondo fue decisivo para que compráramos en el 88. Fuimos las primeras dueñas farmacéuticas” , dice llena de orgullo Banchs.

“ Para introducirnos a la comunidad, nuestro primer envolvimiento, fue a través de Sor Isolina Ferré y el padre José Borges, que venían a hablarme de los problemas de El Tuque. De unos centros que ella había establecido en Caliza y Vistamar, para mi sorpresa, venían a consultarme como profesional de la salud. Me sacaban del recetario, y me llevaban para allá arriba. Bregamos con alcoholismo, drogadicción, deserción, incesto, violencia doméstica, casas con tablitas en el piso, falta de luz, de agua, hacinamiento, analfabetismo, ancianos con muchas necesidades. Empezamos a hacer clínicas de salud, mostrar lo que eran glucómetros, como coger la presión” , explica Banchs. Era tal el arraigo en la comunidad, que cuentan que recogiendo firmas entre los clientes lograron conseguir el permiso permanente de uso para la farmacia.

Pero, los conocimientos en farmacia que Nilda Banchs había adquirido a veces tuvo que ampliarlos para atender su clientela. “ Nos encontramos con las recetas del espiritista, las del curandero, y con ese famoso papelito que venía escrito con el remedio casero. Se le buscaba el aceite de palo, porque se santiguaban, aceite mineral, aceite castor, porque se daban los sobos en la barriga, usaban mucho los homeopáticos. Y los tenemos todavía. Nunca los hemos descartado. Creemos en los remedios naturales que las abuelas y maestras nos enseñaron” .

Farmacia El Tuque, símbolo del comercio responsableAmplían su labor social

 “ !Qué bueno que se lo cubrió el plan! ¡Bendito! Ni para gasolina tenía” . Esta es una de las conversaciones que se escuchan tras bastidores entre Nilda Banchs y Nilda Gighliotty en la Farmacia El Tuque.

En 1998, “ empezamos a hacer unas tertulias farmacéuticas, sobre la evolución de la profesión” , dice Banchs. Esas conversaciones trajeron como consecuencia que se estableciera un postgrado, un grado de doctor en farmacia, con Nova Southeastern University, una escuela de farmacia que se ubicó en Ponce, en los predios de la Pontificia Universidad Católica de Ponce. “ Gente de Taiwán e India venían a tomar clase. Muchos profesores ofrecían la clase por videoconferencia. Decidí empezar cogiendo una clase por la noche, luego fui cogiendo otras clases. 25 años después de haberme graduado, me di cuenta de que había muchas cosas que yo no estudié. Nilda se quedaba en la farmacia, y ella también se adiestró como auxiliar de farmacia. Ella se quedaba mientras yo estudiaba o hacía rotaciones. Me gradué en mayo del 2001. Al graduarme del doctorado en farmacia, es que puedo tener estudiantes haciendo práctica. Nos buscan como escuela, como preceptores. Tenemos estudiantes de avanzada, de cuarto año, a punto de graduarse de farmacia de Nova Southeastern University y la Escuela de Farmacia de la Universidad de Puerto Rico. También nos gusta motivar a los estudiantes a conocer esos remedios y medicina natural” .

Banchs y Gighliotty explican que uno de los retos que han enfrentado es la entrada a la farmacia de usuarios de drogas intravenosas. “ Siempre los considero pacientes; nunca discrimino al proveerles la famosa jeringuilla que vienen a pedir; se la daba como se la daba a un diabético. Al principio representaron una preocupación. Muchos colegas me decían que no los dejara entrar. Pero yo en realidad quería saber cómo atenderlos bien. Consultamos dos sicólogos. Nos recomendaron hacer entrevistas no estructuradas y cierta información que recoger. Querían levantar data. Tanta fue la información que recopilamos que eso nos llevó al Primer Congreso Mundial de Farmacia en Washington DC. Fuimos Nilda y yo, representando a Ponce, a Puerto Rico, y presentamos nuestros hallazgos. Había gente de Bangladesh, Guatemala, Tokio, Nigeria. Nosotros llevábamos nuestras pavitas también. Y nuestro ron. De ahí seguimos yendo a actividades de la Federación Internacional de Farmacia y a otros eventos internacionales; estas dos jibaritas” , dice con picardía Nilda Banchs.

Un programa de radio de temas de salud; charlas para niños sobre Sida, donde se habla de contraceptivos y profilácticos; recolectas y campañas, por ejemplo para erradicar el cáncer; hacerle compra a una anciana con necesidad; o la participación con las hermanas dominicas de Punto Diamante y Yauco, a las que brindan clínicas, donativos y con las que caminan en alguna marcha. Estos son sólo algunos de los esfuerzos de responsabilidad social que se impulsan en la Farmacia El Tuque.

Farmacia El Tuque, símbolo del comercio responsable En 1993, al establecer en la farmacia un Centro de Cuidado de Diabetes, Banchs recibió el premio al Farmacéutico Innovador conferido por la farmacéutica DuPont y el Colegio de Farmacéuticos. La Cámara de Comercio les otorgó el Premio Ceiba como empresarias, y por su incursión en la comunidad, y ganaron la Copa Egea, del Colegio de Farmacéuticos en 2006, que es el premio más importante que entrega la entidad. “ Eso te motiva a seguir haciendo más. Vamos a todas las ferias de salud que hace el municipio. He conocido barrios y residenciales que nunca había conocido. Barrios alejados, como La Cuarta, El Cotto Arriba, Magueyes, Mameyes” , menciona Banchs, quien ha pertenecido a la Junta de Gobierno del Colegio de Farmacéuticos, así como a la Fundación de Cáncer. Actualmente es Vicepresidenta de la Junta del Hospital Oncológico de Ponce.

Un nuevo aire

En 2001, cuando ya el local les quedaba muy pequeño, Banchs y Gighliotty comenzaron la construcción de un nuevo hogar para la Farmacia El Tuque, en la misma calle, unos metros más arriba. Inauguraron en 2004, y desde entonces, con 15 empleados, dos de ellos farmacéuticos, El Tuque opera en horario de 8am a 9pm, de lunes a sábado. El récord de Farmacia El Tuque: 820 recetas en un día.

“ Cuando abrimos el nuevo local, vimos que habíamos logrado la educación de nuestra clientela. Para ese tiempo, todavía había mucha pobreza. Hacían fila, venían bien vestidos… ofrecimos servi-carro e hicimos promoción a mamás que trabajaban y llegaban tarde; la ventanilla era para ellas. Se veía la farmacia bien profesional, teníamos clínicas, la gente lo reconocía. El recetario está al nivel de la gente; lo quisimos en forma de luna, que fuera el centro de la farmacia, no que esté al fondo. Hicimos propaganda: “ De El Tuque para El Tuque” , explican las dos Nildas.

Las ventas de 2003 se duplicaron en 2004 cuando abrió el nuevo local, y luego se triplicaron en 2005. Pero, en los pasados años, con la crisis económica que ha golpeado al comercio, han bajado notablemente los márgenes de ganancia.

“ Hemos notado la crisis. Tenemos que batallar fuertemente con despachar sabiamente una receta, no robóticamente, si queremos sobrevivir. Tenemos que tener un balance de venta complementaria que es el piso, si no tenemos eso otro que el paciente busca, y tenemos personal cualificado, no lo vamos a conseguir. Aquí hay que saludar al cliente con nombre y apellido en sus primeros cinco segundos en la farmacia. La farmacia tiene que estar limpia y bien alumbrada, ser un sitio surtido, bien atendido” .

“ También tenemos el robot que dispensa medicinas el 60% de las recetas y se llama Fred, hace tres años. Eso nos da tiempo para hablar más con la gente” , menciona la farmacéutica.

Para no quedarse atrás, la Farmacia El Tuque tiene su página en la red social Facebook, con más de 2 mil personas que les siguen. Esto lo utilizan como estrategia de promoción. Por ejemplo, en navidad, sortearon una tableta PC.

Y es que se las tienen que ingeniar para captar a su clientela. Eso lo sabe bien Banchs, quien ha sido una firme defensora de las farmacias de comunidad, y en contra de las mega cadenas extranjeras. “ Ponce no tiene necesidad de más farmacias de cadena. Hay ya siete Walgreens, y dos CVS. Y vienen dos mas, una de cada cadena. Tristemente las cadenas locales ponceñas pasaron a las lápidas. Farmacias Gonzáles y Farmacias Moscoso, que eran cadenas, ya no existen. La cadena extranjera ha afectado. La gente los patrocina, esa es la realidad. Pero el gobierno definitivamente tiene que hacer algo. No hay una ley que lo impida. Son una empresa americana establecida en Puerto Rico y los ampara el comercio interestatal” . A pesar de estas limitaciones, ya ha quedado demostrado que la lucha comunitaria organizada puede conseguir grandes éxitos defendiendo a los ponceños y a su comercio local.